"Al mal tiempo, buena cara", se trata de una frase muy conocida por todos, frase acertada que pretende ayudarnos a que reflexionemos en la importancia de los estados de ánimo para la consecución de nuestros objetivos. Un estado de ánimo positivo hace que nuestro trabajo sea más fructífero.
Ahora que termina el año es muy típico que hagamos valoraciones del mismo y muchas de ellas terminan o empiezan con un: "menos mal que se termina el año" o "vaya año, esperemos que el siguiente venga mejor". Hasta hace unos días mis pensamientos eran iguales, este año está siendo duro, y digo está siendo puesto que aunque quede pocos días no pienso desperdiciarlos, pero una canción me ha hecho valorar y reflexionar sobre todo lo vivido y la poca importancia que le damos a actos diarios, como ser recibido por seis besos dulces de tres personas fantásticas.
Situaciones malas he tenido y seguiré teniendo puesto que la vida es una sucesión de momentos malos que nosotros debemos decorar con buenos momentos, y sólo los grandes "decoradores" son capaces de minimizar lo negativo y envolver su vida de "magic dreams". Estos "decoradores" son capaces de ver siempre lo positivo y generan la energía suficiente para moverse y conseguir aquello que quieren. Yo conozco tres, dos que desde su ingenuidad y desparpajo son capaces de movernos y hacer que la sonrisa siempre esté presente y con ella la energía para conseguir aquello que nos proponemos, y una tercera que es mi pilar, mi conciencia y mi compañera.
A la vida sólo le pido que nunca pierdan ellos ese espíritu y sigan llenando mi casa de magia que me permita dar las gracias por la vida que me ha tocado, con lo malo y lo bueno. Y por supuesto, 2015 con una sonrisa va a ser mucho mejor.
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